Cantante, 27 años, talaverano y con varios trabajos musicales publicados, además de ganarse la vida dando clases particulares de guitarra. La Guardia Civil le seguía el rastro desde que lo detuvo por primera vez en mayo de 2021, con 26 primaveras, gracias a la Operación Reverso. Entonces lo acusaron de un delito de abusos sexuales a una niña de 13 años a través de las redes sociales. Quedó en libertad, pero los agentes de la Policía Judicial del cuartel de Talavera de la Reina (Toledo) no se olvidaron del caso. Siguieron trabajando concienzudamente sobre él y la segunda fase de la operación policial dio sus frutos este septiembre.

Dieciséis meses después, han vuelto a engrilletar al mismo intérprete musical bajo una acusación similar, si bien le atribuyen más delitos por abusos sexuales: ocho presuntas víctimas, todas menores de 18 años, mediante lo que se conoce como ‘el engaño del pederasta’ en internet, ciberengaño sexual o con el anglicismo ‘grooming’, el término más popular. Este método, utilizado generalmente por depredadores sexuales, consiste en las artimañas de un adulto para ganarse primero la confianza de un menor y luego pedirle que le envíe fotografías o vídeos con contenido sexual.

En total, la Guardia Civil lo ha investigado por nueve presuntos casos. Pero, en la segunda fase de esta operación, también ha sido arrestado un amigo suyo que prepara oposiciones. La Guardia Civil le atribuye un delito de corrupción de menores al intercambiar fotografías con contenido sexual, además de otro por no impedir delitos. Según esta prolija investigación, descargaba las imágenes de menores de carácter íntimo que le enviaba el cantante y las guardaba, consciente siempre de que estaba delinquiendo. Además, conocía que su colega iba a mantener relaciones sexuales con menores, pero no lo denunció.

Como su amigo, la detención del cantante se practicó realmente el 20 de septiembre, aunque la Guardia Civil lo difundió este martes, 4 de octubre. Al día siguiente, miércoles 21, ambos pasaron a disposición de la responsable del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 6 de Talavera de la Reina, que estaba de guardia. Quedaron en libertad, al parecer sin medidas cautelares según fuentes consultadas por ‘ABC’, pero este extremo no ha sido confirmado todavía por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

Semanas culturales

La meticulosa investigación de la Guardia Civil, instruida desde su inicio por otra juez del juzgado número 3, ha concluido que el intérprete musical captaba presuntamente a sus víctimas durante sus conciertos en centros educativos, a los que acudía para actuar generalmente en sus semanas culturales. Son institutos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y de Bachillerato de su propia ciudad, Talavera de la Reina; Los Navalmorales y Oropesa, también en la provincia de Toledo, y en la localidad abulense de Arenas de San Pedro.

A sus víctimas potenciales les preguntaba generalmente la edad e intercambiaban perfiles de la aplicación Instagram. Luego se ganaba la confianza de la menor, a la que hacía creer que se había enamorado de ella. Era entonces cuando el cantante aprovechaba para pedir material sexual gráfico, como fotografías y vídeos, según la Guardia Civil.

En algunos de esos centros educativos, adonde volvió a dar conciertos en estos últimos 16 meses, el cantante coincidió con menores implicadas en este caso y cuyo testimonio ha sido clave para esclarecerlo. Ellas saben que él está en libertad y supuestamente sin medidas cautelares adoptadas por un juzgado. Con algunas de ellas llegó a mantener relaciones sexuales, dos según la investigación, y a otras las intimidó para lograrlo.

La primera denuncia

Para conocer el origen de esta larga operación, hay que remontarse a la primavera del pasado año, al 22 de mayo. La denuncia de una niña de 13 años propició la primera detención del cantante. La menor contó que chateaba con ella e intercambiaba fotos y vídeos de contenido sexual, además de pedirle insistentemente un encuentro para tener relaciones sexuales.

Acompañada de su abuela, relató que, a través de Instagram, empezó a seguir al talaverano, al que vio cantando en un vídeo y le escribió para contarle lo mucho que le gustaban sus canciones. El cantante comenzó a chatear con la menor, de la que obtuvo su número de teléfono porque ella se enamoró de él y la convenció para que le enviase fotografías y vídeos suyos. A medida que pasaban los días, iban aumentando el grado de contenido sexual y el presunto autor pidió a la menor que borrara diariamente todo el contenido que compartían. Con ello pretendía no dejar rastro y evitar ser descubierto. Además, solicitaba insistentemente a la niña que fuera hasta Talavera de la Reina para mantener un encuentro sexual, que no llegó a producirse gracias a un familiar que descubrió a tiempo el engaño.

Detenido por estos presuntos hechos, el rastreo minucioso de redes sociales y de dispositivos tecnológicos durante los últimos 16 meses condujo de nuevo al intérprete musical. ‘ABC’ ha intentado contactar con él por correo electrónico para conocer su versión, pero sin éxito.

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